
Cómo obtener la brasa perfecta,
uniforme y duradera.
Lograr una brasa perfecta es uno de los secretos mejor guardados para realzar el sabor de los cortes de carne y asegurar una cocción uniforme. El primer paso es elegir un buen carbón o leña seca; esto garantizará una llama constante y evitará los indeseados humos que pueden alterar el sabor de tus alimentos. Además, es crucial colocar el carbón de forma que se permita una adecuada circulación de aire y, así, conseguir que todas las piezas se enciendan de manera pareja.
Una vez encendido el fuego, es importante tener paciencia y no colocar los cortes de carne inmediatamente. Deja que el carbón se cubra de una ligera capa de ceniza blanca, lo cual indica que está al rojo vivo y listo para una cocción estable. También, procura usar utensilios adecuados para manipular las brasas y así evitar que se dispersen o se apaguen. No olvides tener una herramienta para avivar el fuego si notas que el calor comienza a disminuir.
Controlar la temperatura es otro factor fundamental. Si tu parrilla cuenta con una tapa o reguladores de aire, úsalos para mantener la brasa firme y ajusta la entrada de oxígeno según la intensidad de fuego que requieras. En caso de que necesites prolongar la duración de la brasa, añade carbón poco a poco, evitando sofocar el fuego. Recuerda, una brasa perfecta te permitirá sellar bien los cortes, conservando sus jugos y garantizando una textura suave y un sabor inigualable.
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